Hábitos saludables que cambiarán tu vida


"Tus hábitos determinan tus resultados"

- Jack Canfield


¿Cuántas veces hemos escuchado que para vivir una vida sana necesitamos crear, fomentar y trabajar pequeñas acciones diarias que se convertirán en hábitos que nos ayudarán a vivir una vida más sana y coherente?


Durante este último año y medio me ha tocado vivir una experiencia de mucha formación, responsabilidad y sobre todo de trabajo personal. Siendo 100% honesta, esta experiencia ha sido desafiante, retadora pero sobre todo apasionante. Todo esto me llevó a generar hábitos demasiado saludables que pasaron de ser cosas absolutamente insignificativas a cosas con mucho valor y potencial que tienen para aportar en mi vida... y hoy te los voy a compartir, porque así como cambiaron la mía, estoy segura de que también pueden cambiar la tuya.





1. Empieza tu día saludablemente

Para mí no hay mejor manera de empezar mi día que con un cafecito negro bien caliente y acompañado de una fruta o hasta un machacado con huevo del Manolín (cuando hay tiempo).

Desayunar rico, fit o fat y sin culpa también es empezar tu día saludablemente. No es lo que comes, sino con quién y cómo lo comes. No por nada el desayuno es el alimento más importante del día, disfruta cada bocado de lo que sea que vayas a desayunar, ya sea algo ligero, algo saludable o hasta algo gordo y monchoso. Come sin culpa, pero reconoce tu límite y lo que te hace bien y mal.


!DISFRUTA Y AGRADECE LO QUE TIENES EN EL PLATO¡


2. Camina

En este año y medio tuve un accidente muy fuerte en la montaña que implicó una operación y una recuperación muy pesada que hasta la fecha tengo que cuidar y procurar; dejé de hacer ejercicio por completo y con el tiempo lo único que podía hacer era caminar de poco a poco.


Recuerdo que caminar me curaba, me sanaba y me ayudaba a encontrarme a mi misma dentro de toda esa "tragedia" o "dolor" por el que estaba pasando; hasta la fecha me despeja y es un espacio que es mío en el que camino, hablo, pienso, me pregunto todo y en donde resuelvo mucho de lo que pueda estar pasando en mi cabeza. Te recomiendo empezar a caminar 10 minutos diarios o hacer ejercicio el tiempo que a ti te funcione y veas necesario.


3. Palabras positivas

Hubo un momento dentro de esta experiencia en la que todo se hizo gris y hasta ahora me doy cuenta de todo lo que en su momento perdí... experiencias, pláticas, risas, etc. Sin embargo, algo que sigo procurando y trabajando es hablarme de la manera más positiva aún y cuando las cosas no están funcionando o cuando algo no me sale bien.


Algunos de los beneficios que hay en hablarnos a nosotros mismos y a los demás con palabras positivas son el tener niveles más bajos de angustia, mayor autoestima, seguridad para hacer las cosas, mayor confianza y muchas más.


4. Cierra tu día conscientemente

Algo que de verdad nunca me cansaba de hacer y que estaba dentro del horario era ir todos los días por las noches a la capilla a dar gracias por lo que teníamos, repasar mi día completo y ver de qué cosas me pude haber perdido por no haber estado tan presente y ver cómo quiero vivir mi siguiente día. Cuando no iba a la capilla, me quedaba en mi cuarto y antes de dormir repasaba mi día desde que me levanté hasta la última cosa que hice antes de estar enfocada en ese momento de mi día.


Con el tiempo, me fui dando cuenta de todo lo que había cambiado, aprovechado y agradecido; cuando regresamos a ver nuestro día vemos todo lo que tenemos, y aprendemos a nunca más dar las cosas y personas por sentado.


Después de compartirte estas 3 cosas que me han ayudado en este tiempo y seguro lo seguirán haciendo te comparto una frase de mi queridísimo mentor Blas Gutiérrez que se aventó en un taller llamado "No te Agendejes" en donde también hablamos de los buenos hábitos para crecer.


"Un hábito se compone de pequeños impulsos"

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